Bioquímica y energía de los elementos químicos

Artículo publicado en la Revista Natural No 75

Otoño 2010

Me parece oportuna en estos momentos, en los que desde las Administraciones Europeas se duda de la importancia de las sustancias químicas en el mantenimiento de la salud, resaltar algunos de los papeles fundamentales que éstas representan para el buen funcionamiento de nuestro organismo, por lo que vamos a abordar su importante acción bioquímica, regulando todas las funciones fisiológicas, así como el papel que representan en la generación de la energía necesaria para el mantenimiento de la vida. Por lo tanto a continuación vamos a tratar de las enzimas y de las transmutaciones atómicas de los elementos.

Los elementos químicos que figuran en la tabla periódica de elementos existen en la naturaleza porque son necesarios para la vida, sino no tendrían razón de existir, la Naturaleza no se adorna, y todos y cada uno desempeña su papel bioquímico en nuestro organismo y están en una cantidad inversamente proporcional a su tamaño atómico. Los elementos que necesitamos en más cantidad son los que tienen un menor peso atómico, esto es, los de una estructura atómica más sencilla y forman la composición de los principios inmediatos de los alimentos, el carbono, el hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno, etc., que forman los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas y que se encuentran en nuestro cuerpo en cantidad ponderal y tienen un peso atómico menor a 20, a continuación están los elementos de peso atómico entre 20 y 40, como el sodio, potasio, magnesio, calcio, el silicio, etc., que conforman las sales de Schüssler, y que se encuentran en una concentración de una millonésima. Después figuran los oligoelementos con peso atómico superior a 40 y en concentraciones dentro de nuestro organismo del orden de una cienmillonésima, como el cinc, el cobre, el manganeso, el cobalto, la plata, el oro, etc.

Posteriormente se han ido descubriendo nuevos elementos, que al tener una estructura atómica más compleja, están en unas concentraciones aún más bajas, por lo que se van detectando según disponemos de métodos analíticos más avanzados que nos permiten identificar sustancias en cantidades infinitesimales, este es el caso del vanadio, cromo, molibdeno, selenio, etc., de tal forma que llegaremos algún día a comprobar lo que decía al principio, que todos los elementos inorgánicos que existen en la Naturaleza están presentes en nuestro organismo y desempeñan su papel para un correcto funcionamiento biológico y energético de nuestro cuerpo, como veremos a continuación.

Papel de las sustancias inorgánicas en nuestra salud

Nos relacionan con nuestro medio, la atmósfera en la que vivimos, y que debe tener la adecuada concentración iónica para permitirnos una vida en salud. Hay determinados lugares en el mundo que sufren vientos continuos con lo que las concentraciones de iones en la atmósfera disminuyen y estos produce trastornos del sueño, trastornos digestivos, etc. La concentración ideal de iones en nuestro medio ambiente debe de ser aproximadamente 5000 por m³.  A finales del siglo pasado los rusos demostraron que una adecuada concentración de iones en el ambiente favorecía un mejor rendimiento físico en sus atletas, lo que produjo la moda de los ionizadores de aire en oficinas, casa, etc.

Las enzimas, descubiertas por Pasteur a finales del siglo XIX, son sustancias que regulan la bioquímica de nuestro organismo y rigen el número y la velocidad a la que se producen.  La primera enzima que se identifico fue la ureasa que aumenta la velocidad de descomposición de la urea en anhídrido carbónico y amoníaco en cien mil veces. Hoy día se conocen más de trece mil enzimas diferentes y cada una de ellas es específica de una reacción.  Todas las enzimas necesitan un elemento inorgánico para ejercer su función, bien porque forme parte de su molécula, metaloenzimas, o porque necesitan la presencia de un elemento inorgánico para hacer su trabajo, enzimas metaloactivadas.

Otro rol que desempeñan las sustancias inorgánicas es aportarnos la energía necesaria para mantenernos vivos y en estado de salud a lo largo de nuestra vida. No se puede entender que mantengamos 60 segundos al minuto, 60 minutos a la hora, las 24 horas del día, estemos despiertos o dormidos manteniendo toda la actividad de nuestro organismo, latiendo nuestro corazón, respirando, fabricando hormonas, reproduciendo nuestras células.  Pensar que toda esta actividad se puede mantener únicamente con la energía que aporta una dieta de 2500 o 3000 calorías días es estúpido. Toda la ingente energía que en funcionamiento de un organismo vivo precisa viene dado por las transmutaciones atómicas de los elementos inorgánicos.

Como decíamos al principio las sustancias inorgánicas están en nuestro organismo en una cantidad inversamente proporcional a su estructura atómica, esto es a la cantidad de neutrones, protones que contenga su átomo.

En muchas ocasiones hemos observado que en un tratamiento de déficit de calcio, como el retraso de la consolidación de una factura ósea, raquitismo, etc., la administración de calcio no soluciona el problema, hay que administrar potasio o magnesio para obtener una respuesta al tratamiento.


Mediante las reacciones más sencillas de la química inorgánica, como la oxidación y la reducción, los elementos inorgánicos se transmutan aportándonos una energía ingente que sí justifica que todos nuestros procesos biológicos estén continuamente produciéndose.

En el caso que comentábamos, el calcio tiene un  peso atómico de 40 y el potasio de 39, mediante una reacción de reducción, añadiendo un átomo de hidrógeno, el potasio se transmuta en calcio, o mediante una reacción de oxidación en magnesio de peso atómico 24 se transmuta en calcio de peso atómico 40.  La famosa bomba sodio-potasio, responsable del equilibrio de líquidos en nuestro cuerpo, mantiene su equilibrio mediante continuas transformaciones de oxidación-reducción, entre el sodio de peso atómico 23 y el potasio de peso atómico 39.

Y así sucesivamente como vemos en el diagrama son continuas las transmutaciones que entre elementos inorgánicos se producen e nuestro organismo, para mantener las concentraciones iónicas a un lado y otro de las membranas en la proporción adecuada para permitir los procesos osmóticos, para facilitar las formación de las enzimas, pero sobre todo para en estos cambios de estructura atómica aportarnos la energía que necesitamos para mantenernos vivos y en estado de salud.

Un ejemplo muy significativamente es el tratamiento clásico del asma alérgica con el oligoelemento de manganeso, si vemos los resultados analíticos de un paciente con asma alérgico todos los parámetros están en hipo, hipotensión, hipoglicemia, etc., de tal mañanera que en una crisis de ahogo, el mejor remedio es un sobre de azúcar, el único parámetro que está elevado es el potasio, hay una hiperkalemia porque no hay capacidad en ese organismo para transmutar el potasio peso atómico 39 mediante una reacción de oxidación, en manganeso peso atómico 55, por lo que hay que aportar manganeso.

Conclusión
En esta explicación he querido resaltar algunos de los importantes roles que juegan las sustancias inorgánicas en el mantenimiento normal de todos los procesos biológicos de nuestro organismo y, en consecuencia, de nuestra salud.

José Luis Vázquez

 

 

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