¿Triglicéridos altos? Empieza a comer más despacio

El ritmo de vida actual lleva a dedicar menos de 20 minutos a las comidas principales del día. ¿Sabías que esa costumbre puede elevar tus niveles de triglicéridos en sangre? Un trabajo, desarrollado en el marco del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) y publicado en enero en la revista científica Nutrients, saca esta conclusión y la investigadora que lo ha liderado lo cuenta a CuídatePlus.

“Basándonos en los resultados observados, concluimos que comer de forma rápida podría incrementar el riesgo de hipertrigliceridemia, el cual es reconocido como un factor de riesgo cardiovascular. Sin embargo, son necesarios más estudios para entender la relación causa-efecto entre la velocidad de ingesta, el peso corporal y otros factores de riesgo”, explica Nancy Babio, profesora de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universidad Rovira i Virgili.

Así, la experta, que es además investigadora adscrita al Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), subraya que “intervenciones y recomendaciones nutricionales con el objetivo de disminuir la velocidad al comer podrían ser útiles para combatir las enfermedades cardiometabólicas”.

Perfil de las personas que comen más deprisa

En este trabajo participaron 792 voluntarios reclutados a través de los centros de Atención Primaria del Instituto Catalán de la Salud de las comarcas de Tarragona. Los participantes completaron un cuestionario de conducta alimentaria, en el que debían responder a preguntas que hacían referencia a la percepción que tenían respecto a la velocidad con que ingerían los alimentos durante las comidas principales (almuerzo y cena).

A partir de los datos recopilados, los individuos se clasificaron en diferentes categorías de ingestión: lenta, media y rápida. De todos los participantes en el estudio, un 22,9 por ciento (181 voluntarios) se clasificó en la categoría de ingestión lenta; un 31,6 por ciento (251), en la de ingestión media; y un 45,5 por ciento (360), en la de ingestión rápida.

En concreto, el tiempo medio de ingesta por categoría fue:

  • Lento: 34 minutos.
  • Medio: 26 minutos.
  • Rápido: 18 minutos.

Las personas que se encontraron dentro de la categoría de ingesta rápida se caracterizaban por ser mayoritariamente mujeres (64 por ciento). Además, el 50 por ciento de la población dentro de esta categoría padecía obesidad y mostraron tener niveles significativamente más elevados de presión arterial diastólica, un consumo diario más elevado de proteína, una ingesta más baja de alcohol y un menor uso de prótesis dental, en comparación con las categorías de ingesta media y lenta.

Consecuencias para la salud de los triglicéridos altos

Además de comer rápido, hay diferentes factores que pueden favorecer el incremento de los niveles de triglicéridos. Estamos hablando del “sobrepeso u obesidad, diabetes, enfermedades hepáticas, predisposición genética, edad, síndrome metabólico, una dieta alta en grasas saturadas y azúcares simples, ingesta elevada de alcohol, un estilo de vida sedentario y consumo de algunos medicamentos”, enumera la profesora de Nutrición.

Tener triglicéridos elevados puede incrementar el riesgo de padecer algún evento cardiovascular como infarto de miocardio, isquemia o ictus, entre otros, e incrementar el riesgo de desarrollar alguna enfermedad crónica como la diabetes.

Otras desventajas de ‘engullir’

Comer rápido puede contribuir a que las sensaciones de saciedad lleguen de forma tardía a nuestro cerebro, haciendo que la persona continúe comiendo a pesar de haber cubierto sus requerimientos nutricionales y energéticos.

Además, comer deprisa favorecería que la glucosa y la insulina en nuestra sangre suban rápida y pronunciadamente, lo cual podría llevarnos a un estado que favorezca la producción de grasas a nivel hepático.

A su vez, una rápida caída de la glucosa podría provocarnos una sensación de hambre más pronto.

Asimismo, comer de forma automática y rápida no nos permite disfrutar de la comida (sus sabores, texturas y olores), por lo que comer despacio y atentos puede traernos un momento agradable en nuestro día a día.

Jordi Salas Salvadó, Indira Paz-Graniel y Nancy Babio, investigadores del Ciberobn que han realizado este estudio.
Jordi Salas Salvadó, Indira Paz-Graniel y Nancy Babio, investigadores del Ciberobn que han realizado este estudio.
Cinco trucos para comer más despacio

A muchas personas les cuesta cambiar este hábito. ¿Qué recomendaciones se les pueden dar para comer más despacio? En palabras de Babio, hay diferentes estrategias:

  • Tomar el tiempo comida a conciencia. Sentarnos y evitar las distracciones como el televisor, ordenador y uso de móvil al comer, puesto que su uso durante el tiempo de comida evita que estemos atentos a la cantidad de alimento que ingerimos y las sensaciones que nuestro cuerpo envía.
  • Consumir verduras en forma de ensaladas y legumbres, ya que por su contenido en fibra el tiempo de masticación es mayor.
  • Servir la comida sin cortar (por ejemplo, un filete de pescado entero). El uso de cubiertos como el cuchillo y tenedor, así como colocarlos en la mesa después de cada bocado, puede ralentizar el proceso de alimentación.
  • Comer en compañía.
  • Comprar frutos secos con cáscara, porque al tener que pelarlos no los comemos rápidamente.

Artículo de Ana Callejo Mora publicado en cuidateplus.marca.com

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